Sobran gerentes, faltan líderes

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Un gerente humano corporativo sustenta su credibilidad en las comunicaciones con sus dirigidos. Escucha y organiza sus actividades de tal manera que, en vez de parecer el jefe de una manada, asume el liderazgo en términos propositivos

En mi actividad profesional puedo apreciar con mucha frecuencia que las empresas están llenas de gerentes, pero carentes de líderes. Ser líder no es ser un jefe, líder es aquel que logra que otros lo sigan y en muchos casos lo admiren. ¿Qué hacer para incrementar y mejorar el liderazgo en las empresas?

La comunicación es una herramienta para ejercer el liderazgo, sin embargo, es muy frecuente encontrar jefes que no logran una comunicación adecuada, efectiva y bidireccional. En mi opinión, las empresas deben dedicarle tiempo y recursos para mejorar la cultura de comunicación interna y en particular a desarrollar habilidades de comunicación de sus líderes y gerentes.

Evidentemente, al contar con una comunicación interna efectiva tendremos mejor ambiente de trabajo, con colaboradores más satisfechos, comprometidos y productivos

La comunicación efectiva tiene un impacto directo y positivo sobre el ausentismo y la rotación de personal; cuando los líderes se comunican auténticamente se eleva el sentido de pertenencia y la lealtad hacia la empresa.

La comunicación difusa, ambigua y vaga contribuye a un declive general en la moral y el compromiso de los colaboradores, conduciendo a un servicio al cliente pobre e inconsistente.

La comunicación inadecuada juega un papel importante en la salud, la seguridad y las enfermedades relacionadas con el estrés, lo que hace que los empleados pierdan el trabajo y, en consecuencia, una disminución en la productividad.

Las malas habilidades de comunicación son un veneno organizacional que puede sofocar a una empresa. Lo irónico de esta situación es que, en mi experiencia, muy pocas veces los líderes tienen conciencia del impacto negativo de sus actuaciones y frecuentemente creen que son fabulosos comunicadores.

Existen tres fallas comunes que generan desconexión y desconfianza en los procesos de comunicación interpersonales:

1)     No escuchar. Por alguna razón tenemos dos orejas y una boca, es decir, debemos escuchar el doble de lo que hablamos, pero generalmente hacemos lo contrario. Para que un líder sea un buen comunicador, lo más importante que tiene que hacer es escuchar.

Es fundamental que un líder aprenda a escuchar a su gente. Cuando se escucha de manera activa y atenta, se impulsa el compromiso interno y se envía el mensaje de que la empresa valora a su gente, lo que mejora su crecimiento y desarrollo. Los líderes tienen que mostrar humildad para construir confianza y lograr una escucha activa.

2)     No interrumpir. Una señal clara de la falta de escucha de los líderes es cuando de forma recurrente se interrumpe al otro. Me refiero en particular a la desconexión que sucede cuando en una conversación se escucha atentamente por unos segundos, pero luego comenzamos a prestar más atención a lo que vamos a decir a continuación, en comparación con lo que la persona que tenemos delante dice en ese momento. Cuando escuchamos a los demás con atención hacemos que las personas que nos rodean sean mejores comunicadores modelando los comportamientos correctos.

3)     Ser multitasking. Con frecuencia parecemos unos pulpos en acción, dos manos no son suficientes para todas las actividades que queremos hacer a la vez. Esta actitud limita la capacidad de atención y genera la percepción de poco interés en la conversación de la otra persona. Un líder efectivo organiza su tiempo para que le permita el ciento por ciento de su concentración en todas las actividades importantes.

Las empresas tienen la oportunidad de potenciar de manera estructural redes de líderes positivos y convertir la comunicación cara a cara como parte del modelo de gestión. Para ello los pasos a seguir son:

·        Identificación de los líderes naturales evaluando su nivel de compromiso con la organización y los valores empresariales.

·        Información directa y estructurada a través del desarrollo de espacios de participación con la alta dirección. 

·        Capacitación para el desarrollo de las habilidades de comunicación personal y manejo de los mensajes corporativos.

·        Comunicación fluida y constante que permita un intercambio bidireccional de información formal e informal.

·        Retroalimentación que garantice coherencia y consistencia en el tiempo entre todos los líderes de la organización.

·        Reconocimiento público para reforzar el modelaje de valores y el compromiso con el propósito de la empresa.

·        Integrar una red de comunicadores internos que potencien la reputación de la empresa ante los distintos públicos de interés.

Hoy no es suficiente contar con gerentes bien preparados, las empresas requieren líderes con habilidades sociales, con capacidad de adaptación a las nuevas situaciones, que ayuden a sus equipos para que hagan mejor su trabajo, menos jerárquicos y que logren establecer vínculos emocionales con las personas con las que se trabaja.

Juan Carlos Roldán
Partner en Komunika Latam
jroldan@komunikalatam.com
Linkedin: Juan Carlos Roldán

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