Asuntos Públicos ayudan a entender, anticipar, participar e influir

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El siglo XXI se ha caracterizado por el avance y expansión de la digitalización, el rápido intercambio, control y flujo de la información. Quienes tienen acceso a la interpretación y al análisis de datos locales y globales sobre el contexto social, político y económico tiene mejores oportunidades de enfrentar el cambio de paradigma, en el que todo es veloz, fugaz e inmediato, tal y como sucede en las redes sociales, ese espacio que se ha convertido en un microcosmos en donde hemos sido testigos de cómo nuestra forma de consumir información interviene directamente en la esfera pública.

Un ejemplo reciente es lo sucedido el pasado 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, donde las voces de millones se alzaron para continuar la lucha por sus derechos a lo largo de América Latina. Países como Chile y México fueron testigos de marchas multitudinarias que tomaron las calles y las redes, buscando reivindicar la creación de políticas públicas en favor de la equidad y la justicia, o es que ¿ya no recordamos que en el siglo pasado gracias a expresiones como ésta se logró el derecho al voto para las mujeres?

Otro hecho que terminó rompiendo con el statu-quo fue la Primavera Árabe, en donde el descontento, la desconfianza en las instituciones, las manifestaciones sociales, otros aspectos como la religión, y – de nuevo – las redes sociales impactaron directamente en Medio Oriente. Gracias a documentales como The Square, vimos cómo los jóvenes egipcios, sin necesidad de recurrir a instituciones formales, se comunicaban y organizaban a través de Twitter para tomar la Plaza de la Liberación y renovar el espacio público.

Por su parte, en 2019, Chile fue testigo del enojo y el cansancio por parte de los jóvenes y posteriormente de otros sectores de la sociedad, cuando el gobierno decidió subir el precio del pasaje del metro. A modo de protesta, los estudiantes comenzaron a saltarse los torniquetes para ingresar sin pagar, posteriormente la situación siguió agravándose cuando el enojo culminó en la quema de estaciones de autobuses, el saqueo de supermercados, el ataque a instalaciones públicas y el decreto de estado de emergencia. 

Luego de semanas de tensión, el gobierno se vio forzado a ceder y a cancelar el alza de la tarifa, así como a emprender una serie de reformas sociales que buscan enfrentar la desigualdad en el país latinoamericano.

Es así como la participación, la comunicación a través de las redes, la transparencia y la cooperación se han convertido en las nuevas bases que hacen tambalear la operación clásica de las corporaciones debido a que, en la era digital, los grupos de interés y los clientes esperan una participación responsable dentro de una agenda pública que responda al bien común.

En un mundo que continúa enfrentándose a una crisis de gobernanza, en donde las instituciones que fueron fundadas en el siglo pasado para blindar y proteger el orden económico, así como el sistema internacional, se han ido erosionando y han abierto paso a una serie de variables como la ralentización de la economía global, el incremento de los ciberataques, la ruptura de las estructuras socioeconómicas que profundizan las brechas de desigualdad o las consecuencias del cambio climático hemos, los líderes políticos, económicos y sociales deben cuestionarse sobre los paradigmas de operación tanto a nivel público como privado.

Hoy, no es suficiente que las empresas guarden silencio ante las crisis, las emergencias sanitarias o los desastres naturales. Un ejemplo muy claro y que estamos experimentando minuto a minuto es lo que sucede con la pandemia del COVID-19, en donde las marcas vieron la necesidad de sumarse a la causa de contención, compartiendo de manera activa los llamados a la acción para #QuedarseEnCasa. Además, muchas de ellas optaron por brindar facilidades para el teletrabajo, protegiendo la salud de sus colaboradores y sus familias, poniendo en práctica el activismo corporativo, una práctica que ya debería ser parte fundamental de la operación de las compañías.

Y es que, los escenarios anteriores nos dejan claro que hay múltiples factores que influyen en la forma en la que las compañías establecen relaciones de confianza con la sociedad e inciden en las políticas públicas, por lo que con el objetivo de blindar la operación, fortalecer la imagen y reputación corporativa, así como generar mayor valor, confianza y credibilidad entre los grupos de interés, las empresas tienen la tarea de contar con un área de Asuntos Públicos que les permita entender el entorno económico, social y político, ya que a través de ello tendrán mayores oportunidades de anticiparse a los riesgos y aprovechar las oportunidades que se pueden generar incluso dentro de un escenario de crisis.

Con una perspectiva a largo plazo y comprendiendo las variables del entorno, así como teniendo una apertura hacia el activismo corporativo, el responsable de la estrategia de Asuntos Públicos tiene la responsabilidad de establecer relaciones institucionales que integren las prioridades del negocio en el entorno público y en las comunidades en las que operan, identificando y promoviendo diálogos sobre los temas de interés relacionados con el marco regulatorio y las políticas públicas, así como en lo referente a causas socialmente relevantes que continúen promoviendo los valores democráticos y sostenibles.

Porque no hay duda de que los Asuntos Públicos son claves para tender puentes necesarios hacia nuestros stakeholders, siempre articulando la reputación de la compañía, analizando información estratégica del entorno político, social y económico; trabajando en coordinación y alineados con los estrategas de comunicación y responsabilidad social corporativa quienes también son claves dentro de la estrategia de una compañía para seguir fortaleciendo la legitimidad y la licencia social para operar en un mundo que está en constante cambio. Hoy, las compañías exitosas necesitan entender, anticipar, participar e influir, porque como lo dijo Christopher Miller, Responsable de la Estrategia de Activismo de Ben & Jerry’s: “las conexiones más fuertes con nuestros stakeholders son los valores compartidos”.

María Magdalena Gutiérrez
Consultora Senior de Komunika Latam
mgutierrez@komunikalatam.com
Linkedin: María Magdalena Gutiérrez

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