La transformación cultural para una organización más ágil

La pandemia por COVID-19 ha sido un hecho sin precedente que ha obligado a las organizaciones a reinventarse y cambiar para garantizar la continuidad de su negocio. En ese sentido, la gestión del cambio orientada a una transformación cultural ha jugado un rol importante en la adaptación de los equipos de trabajo a las nuevas metodologías y procesos que se han implementado debido a la pandemia.

Después de más de un año de convivir con la pandemia y la llamada «nueva normalidad», ha quedado claro que aquellas empresas que sortearon los cambios de forma más efectiva y rápida son las que ya venían implementando una transformación cultural orientada a la agilidad. La transformación ágil es el acto de transformar la cultura o la naturaleza de una organización gradualmente a una que sea capaz de adoptar y prosperar en un entorno flexible, colaborativo, autoorganizado y que cambia rápidamente.

Antes de comenzar una transformación cultural, los miembros de una organización deben sentirse motivados para cambiar su mentalidad y su cultura, y, por ende, su forma de trabajar. Inspirar al equipo de trabajo a aceptar una transición requiere de un liderazgo sólido y flexible que permita mostrar al equipo cuáles son esos beneficios que recibirán con el cambio. En cuanto a transformación cultural, la capacidad de entregar un producto o servicio de mayor calidad al cliente a una velocidad mucho más rápida o de una forma más eficiente y rentable es un beneficio atractivo y un gran motivador para cualquier equipo de trabajo. Además, contar un proceso de desarrollo que permita al equipo abordar las necesidades cambiantes del cliente sin un esfuerzo adicional es un gran aliciente.

Las organizaciones que ya han hecho una transición hacia una cultura más ágil son aquellas en las que existen equipos autónomos y multidisciplinarios que gozan de una excelente comunicación, lo que facilita los procesos y reduce la cantidad de trabajo, haciendo un mejor uso de los tiempos y aumentando la rentabilidad de la empresa.

Si se comunica y se realiza de manera eficaz, la gestión del cambio para una transformación cultural permitirá la optimización de la eficiencia y la flexibilidad, dos valores fundamentales en toda organización ágil.

Existen tres elementos fundamentales para que una empresa pueda afrontar exitosamente los cambios del entorno: 

  • Conectar, comunicando la visión, los valores y los objetivos que impulsan al equipo y construir una red que permita conectar a todos los procesos de la organización. Los clientes también se han subido a la “ola” del cambio y de la cultura ágil, por lo que no esperarán a que las empresas realicen procesos de transición largos y tediosos, sino todo lo contrario; esperan una experiencia que los satisfaga en todos los puntos de contacto, por lo cual la conexión entre los equipos es crucial para garantizar la continuidad del negocio.
  • Aprendizaje constante y horizontal, entendiendo que los líderes y directivos no son la fuente de la sabiduría, sino quienes ayudan a conseguir las respuestas consultando a su equipo; confían en su experiencia y analizan juntos los riesgos. Están en constante búsqueda de las perspectivas de los clientes y el contexto para tomar mejores decisiones con el equipo.
  • Empoderar y dar más autonomía a las personas en sus áreas de expertise. A las personas del equipo se les da un propósito, y se les convierte en dueños de un área o un resultado, fomentando la responsabilidad individual.

¿Y qué pasará con aquellas empresas que resistan al cambio y no apliquen una gestión adecuada del mismo? Correrán el riesgo de desaparecer, ya que, a diferencia de hace sesenta años, los clientes tienen cientos de opciones al alcance de sus dedos (literalmente), por lo que aquellas empresas que no sepan adaptarse a las exigencias actuales del mercado serán remplazadas por esas que sí sepan (y quieran) hacerlo.

Hoy día, para seguir siendo rentable y exitoso hay que tener velocidad de respuesta ante los cambios, además de una buena disposición para realizar ajustes en los procesos internos. Una empresa con una cultura ágil es una empresa que acepta salir continuamente de su zona de confort, impulsando la innovación y mejorando la eficiencia del equipo, a través del uso adecuado del tiempo y de la construcción de confianza en las relaciones para incrementar el compromiso.

Ximena Ángulo
Asesora de Cuentas en Komunika Latam
xangulo@komunikalatam.com
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