La tormenta se mantiene en la nueva normalidad de las empresas

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Hace unos meses las empresas navegan en la mitad de una gran tormenta, con una densa neblina que no permite ver el horizonte. Detenerse a esperar a que mejore el clima no es una opción, hay que continuar navegando, teniendo conciencia que las condiciones y los riesgos son diferentes. Esto requiere más precaución, estar mucho más alerta, el capitán debe tomar el control del barco, sensibilizando a los tripulantes a estar permanentemente alertas para anticiparse a los desafíos de la larga travesía.

La analogía anterior permite describir la nueva normalidad y el rol de los líderes en las empresas, esta etapa no es la calma que viene después de la tormenta, todo lo contrario, es una situación crítica, atípica y sin precedentes donde hay gran incertidumbre sobre el futuro y la realidad de los negocios ha cambiado significativamente, al igual que las necesidades, prioridades y expectativas de los clientes, consumidores y proveedores. Somos una sociedad diferente, aunque aún no es totalmente claro cuáles son todos los cambios y diferencias.

En la actualidad uno de los mayores peligros en las empresas es actuar con la lógica del pasado. Es fundamental redefinir la estrategia y prepararse para gestionar ante un futuro incierto que no podemos predecir, pero que evidentemente va a llegar.

Hoy más que nunca los líderes tienen que profundizar la capacidad de anticipación de sus equipos, la nueva realidad del 2020 está llena de grandes desafíos para la recuperación económica, sumado a numerosos riesgos socio políticos.

Sobre el negocio hay nuevas preguntas, ¿cuáles objetivos o expectativas previas hay que repensar?, ¿qué valoran los clientes y consumidores en esta nueva realidad, ¿cuáles son las tendencias y aprendizajes en cada sector de negocio?, ¿hay nuevos proveedores?, ¿nuevos modelos de negocios naciendo en este momento?, ¿qué capacidades, relaciones y activos son importantes en esta etapa?, ¿qué hacer para estar mejor posicionado?, y muchísimas preguntas más que no existían hace unos meses.

Las nuevas realidades, como el impacto en la salud de la fuerza laboral, los desafíos del trabajo remoto, los patrones de demanda, las interrupciones en la cadena de suministro, las dificultades de liquidez, entre otros aspectos, obliga que los líderes empresariales aprendan de las lecciones recientes que pusieron en evidencia que los esquemas actuales no son resilientes.

En paralelo, es necesario tener en cuenta que la pandemia ha tenido un alto impacto en los modelos de gobierno corporativo de las empresas, solamente la creación de los comités de salud, el conjunto de protocolos y las medidas que se deben cumplir en la nueva normalidad, hacen que las empresas tengan un nuevo esquema de funcionamiento. Esto es una realidad en evolución dentro de la nueva normalidad.

Las empresas deben considerar con carácter de urgencia la necesidad de una planificación proactiva de la continuidad de negocio, promoviendo un esfuerzo integral en los equipos gerenciales para fortalecer su capacidad de anticipación y de mitigación de riesgos.

Los líderes deben asegurarse de que la gerencia tenga la capacidad de actuar rápidamente en un escenario en constante evolución, logrando gestionar la empresa y enfrentar los riesgos que atenten contra el negocio.

De forma muy general podemos resumir que la nueva normalidad requiere que las empresas fortalezcan su cultura de gestión de riesgos, a través de la revisión de la agenda de riesgos del negocio, la identificación de los posibles escenarios críticos, la definición de un sistema de alerta temprana, el desarrollo de los planes de mitigación, la definición de los planes de comunicación y los protocolos de actuación para la gestión de contingencias de cada escenario, y desarrollar la capacitación necesaria para contar con Equipos de Rápida Respuesta que puedan liderar un comité de crisis multifuncional, para así fortalecer el plan de continuidad de negocio con toda la nueva información levantada y los nuevos procesos desarrollados.

La calma no ha llegado aún, estamos en la mitad de la tormenta, por ello las empresas deben fortalecer su estrategia de continuidad de negocio para generar la confianza necesaria que permita que, a pesar de la incertidumbre que genera la neblina, el barco llegue a buen destino.

Fuente: Artículo original de Juan Carlos Roldán para Martes Financiero
Partner de Komunika Latam
jroldan@komunikalatam.com
Linkedin: Juan Carlos Roldán

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