El mito de la autoconfianza y el liderazgo femenino

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Uno de los comentarios más comunes que se ofrecen a las mujeres profesionales en estos tiempos es que “necesitan fortalecer su acutoconfianza”, que “tienen que ser más audaces, asertivas y seguras de sí mismas”.

La American Psychological Association (APA por sus siglas en inglés) define la autoconfianza como la firme creencia de que uno es capaz de satisfacer con éxito las demandas de una tarea.[1] Esto implica necesariamente una evaluación positiva de las propias capacidades.

Leonora Risse, responsable del Programa de Mujeres y Políticas Públicas de Harvard Kennedy School of Government, demostró a través de un estudio que la autoconfianza es necesaria más no es suficiente para corregir temas como la brecha salarial de género y la subvaloración de las mujeres en posiciones de liderazgo dentro de los lugares de trabajo.

Tras observar que -en promedio- las mujeres muestran niveles más bajos de autoconfianza que los hombres, la académica encontró que aunque ellas aumentaran su autoconfianza, eso no necesariamente se traduciría en una evidencia estadísticamente significativa de alcanzar mayores perspectivas de crecimiento laboral.

Sin embargo, el hecho de que no sea suficiente no implica dejar de lado la realidad: por temas culturales, producto del proceso de socialización, las mujeres muchas veces (no siempre) tienen creencias autolimitantes que resquebrajan su autoconfianza.

La autoconfianza no es un don que nos viene dado, aunque en ocasiones de forma natural nuestros padres y personas significativas nos la han enseñado en etapas tempranas de la vida. La autoconfianza puede desarrollarse y afianzarse.

¿Por dónde empezar?

Felicity Menzies, Directora Ejecutiva de Include-Empower.Com, una consultora de diversidad e inclusión destaca en su blog que hay tres pasos que nos permiten desafiar nuestras creencias autolimitantes para promover la autoconfianza:[2]

  1. Identifica tus creencias autolimitantes. Si hay situaciones particulares que te hacen sentir ansioso o temeroso, tómate un tiempo para pensar cuáles son las creencias que están impulsando esas emociones. Observa si minimizas tus logros o si atribuyes tus éxitos a otros o a la suerte. Observa también cualquier comparación que hagas con los demás. 
  2. Desafía tus creencias autolimitantes.Una vez identificadas tus creencias autolimitantes, desafía esas creencias buscando evidencia que las contradiga. 
  3. Cambia la narrativa.El tercer paso es reemplazar tus creencias autolimitantes con una narrativa más razonable y optimista.

¡Pon a prueba tus creencias y plantéate una nueva narrativa!

Creencias autolimitantes ¿Qué evidencias tienes de que es todo lo contrario? Reescribe tu narrativa
No estoy lo suficientemente calificada para el puesto
Lista tu experiencia y habilidades (técnicas e interpersonales)
¡Estoy lista para ese rol y voy a aprender lo que sea necesario!
No puedo hablar en presencia de público porque me pongo muy nerviosa
Lista ejemplos de los momentos en los que has tenido una intervención o presentación en público exitosa
He hablado exitosamente en público anteriormente. Para mucha gente hablar en público es muy difícil. ¡Con práctica voy a desarrollar una mejor autoconfianza!
Soy afortunada de haber logrado este trabajo
Conecta tus habilidades con tus responsabilidades en el trabajo y podrás identificar los logros en tu rol
¡Estoy calificada para este trabajo!
No soy lo suficientemente inteligente o capaz como…
Lista ejemplos de cuando tus ideas y esfuerzos han contribuido positivamente a lograr los objetivos
¡Puedo añadir valor en este rol!

Las 6 A de la autoconfianza

Julia Vidal, Psicóloga y Directora del Centro de Psicología Área Humana plantea 6 elementos que contribuyen al fortalecimiento de la autoconfianza:[3]

  • ACCIÓN

Realiza actividades que te devuelvan la sensación de ser útil, hábil y capaz.

  • ACOMODO

Modera la necesidad de aprobación de otros. Haz un balance adecuado de las expectativas que los demás tienen de ti, sin sobrevalorarlas o temerlas.

  • ACEPTACIÓN

Mantén a raya tu perfeccionismo. No tengas miedo a equivocarte ni a cometer errores.

  • AFRONTAMIENTO

Afronta los miedos. La reacción natural al miedo es huir, pero esto no te permite aprender ni desarrollar tus capacidades.

  • AUTOESTIMA

Conoce tus cualidades y tus debilidades, y acéptalas.

  • AUTOEFICACIA

Aprende a identificar en cada situación la parte que depende de ti y actúa enfocándote en la búsqueda de soluciones.