El impacto de la crisis climática en las empresas

Cuando los inversionistas y accionistas piden resultados en la lucha contra el cambio climático, hasta las grandes petroleras se estremecen y tiemblan. Es la hora de un cambio.

Hace varios años que el cambio climático está en los tres principales riesgos dentro de la agenda global, sin embargo, parecía poco previsible la situación que sucedió hace unos días cuando tres empresas petroleras enfrentaron en sus asambleas de accionistas fuertes cuestionamientos que concluyeron con la remoción de algunos miembros de sus juntas directivas.

La primera empresa fue Royal Dutch Shell quien enfrentó el señalamiento de un tribunal que dictaminó que la empresa debe actuar más rápido para reducir sus emisiones de carbono. La decisión del tribunal tomó como base los objetivos establecidos en el Acuerdo Climático de París y los aplicó a la empresa exigiendo mayor velocidad en el cumplimiento, bajo la argumentación que las consecuencias del cambio climático son más importantes que los intereses de Shell.

Posteriormente fue el caso de Exxon Mobil, que enfrentó que un fondo de inversión, con solo el 0.02% de las acciones, en la asamblea anual de accionistas lograra la salida de cuatro miembros de la junta directiva. La argumentación fue la misma, consideran que Exxon no ha tomado con seriedad la amenaza que representa la crisis del cambio climático.

En un efecto cascada, los inversionistas de Chevron también se activaron pidiendo en la asamblea de accionistas que la empresa reduzca las emisiones generadas por el uso de sus productos energéticos.

En paralelo, la Agencia Internacional de Energía advirtió que se deben detener de inmediato las perforaciones en busca de petróleo y gas para evitar una catástrofe climática.

Estas situaciones, sin precedentes, enfrentadas por 3 reconocidas empresas petroleras en solo una semana, evidencia que los inversores ya no están al margen de los planes y resultados de las empresas relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Desde hace varios años los inversores se centran en la forma en la que las empresas están implementando su estrategia de sostenibilidad con un especial interés en el cambio climático. Esto está basado en los criterios ESG (Environmental, Social and Governance) que se refieren a factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo que se tienen en cuenta a la hora de invertir en una empresa que ha generado la tendencia de ISR (Inversión Socialmente Responsable).

La Unión Europea impulsó hace unas semanas el desarrollo de nuevas medidas ESG, señalando que las mismas deben integrarse y entenderse como parte integral del desarrollo social, económico y financiero. Este es un proceso legislativo con importantes implicaciones para el sector empresarial. Por otra parte, Estados Unidos pretende recuperar el tiempo perdido y alcanzar el liderazgo europeo en el cumplimiento de los ESG.

También se siguen incrementando las obligaciones de divulgación y transparencia basadas en los ESG, haciendo más exigentes los procesos de debida diligencia en materia de Derechos Humanos para las empresas.

Los criterios de ESG evalúan información cualitativa que permita evidenciar cual es la estrategia de negocio. En materia ambiental, algunos de los criterios están relacionados con el consumo de energía, el cambio climático, el uso del agua, la utilización de materiales y el impacto en la biodiversidad de las operaciones, entre otros.

Con relación a los criterios sociales, están basados en aspectos relacionados con las condiciones laborales, la diversidad de colaboradores, el clima laboral, los Derechos Humanos, el relacionamiento con las comunidades vecinas y las políticas de salud y seguridad de las personas. Respecto a los temas de gobierno corporativo, están enfocados en cómo se gestiona una compañía, los roles de los directores y su independencia, remuneración, estructura de la organización, estrategia fiscal, políticas de transparencia, códigos éticos y programas anticorrupción, entre otros.

Algunas empresas aún creen que la sostenibilidad es una campaña de publicidad o agregar algunas frases y fotos bonitas en el informe anual, sin embargo, lo sucedido con las petroleras evidencia que, desde hace tiempo, está sucediendo un cambio relevante dentro de la gobernanza de las empresas como consecuencia de las expectativas de varios stakeholders, en particular los inversionistas y activistas.

Todas las empresas tienen que dar el salto e integrar la visión de sostenibilidad dentro de su estrategia de negocio, para ellos los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible son una excelente hoja de ruta. Es muy claro que las demandas de los inversores y los nuevos requerimientos regulatorios en distintos lugares, sumado a la expectativa de la sociedad será un catalizador de las estrategias empresariales que permitan disminuir las brechas existentes en material social y ambiental.

Juan Carlos Roldán para Martes Financiero
Partner en Komunika Latam
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