El Ecosistema de Productividad

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Una perspectiva sobre cómo las organizaciones prosperan en el Siglo XXI

Estudioso empedernido por toda una vida y defensor de la productividad, continúo fascinado, o quizá perplejo, por cuánto sabemos sobre el tema, pero, a la misma, por cuánto nos cuesta definir claramente, en términos prácticos, qué es la productividad para los trabajadores del conocimiento de la Era Exponencial. Lo cierto es que existe una gran cantidad de conceptos erróneos sobre la definición y medición de la productividad.

Por eso decidí escribir y publicar mi e-book, “The Productivity Ecosystem”. El libro lo escribí teniendo en mente a los líderes reflexivos del siglo XXI. Mi objetivo es ayudar a estos líderes a fomentar productividad sostenible como una ventaja competitiva, para prosperar en un panorama empresarial cada vez más volátil, incierto, complejo y ambiguo.

El mensaje central de mi obra es que, contrariamente a la creencia generalizada, no administramos el tiempo. En cambio, lo que realmente hacemos para lograr una alta productividad es administrar nuestras tareas, nuestra energía y nuestros recursos, incluido el tiempo, de manera sistemática. Para ello, necesitamos ser habilidosos en la eliminación de actividades inútiles, priorizar y trabajar en las tareas de mayor valor agregado, y comunicarnos de manera asertiva.

Para ser productivos, necesitamos armonizar nuestras vidas, manejar los ritmos de nuestra energía y nuestra fuerza de voluntad, organizando nuestras actividades y eliminando todas las distracciones, que llamo de “ruido”, para poder concentrarnos en lo más importante. Ese ruido puede ser tanto físico, proveniente del ambiente externo, como mental, aquellos pensamientos y actividades improductivas que nos distraen.

Productividad no es un accidente; es un compromiso deliberado con una vida organizada. Para ser realmente productivos, necesitamos ser eficaces en la gestión de nuestra mente, nuestra energía, nuestros recursos y nuestro talento, enfocándonos en las actividades de mayor valor agregado.

Podría decirse que la norma en nuestra sociedad moderna, al parecer, es estar super ocupados, corriendo de un compromiso para otro y quejándonos de ello todo el tiempo. En algunos casos hasta alardeamos de ello, como si “estar muy ocupados” fuese una cuestión de estatus.

La génesis de todo esto, quizás, es que los humanos parecemos incapaces de vivir sin algún concepto de tiempo. Muchas civilizaciones antiguas observaron cuerpos astronómicos, a menudo el Sol y la Luna, para determinar tiempos, fechas y estaciones, para plantar y cazar. Estos fenómenos naturales dictaban casi todo. Fue con el advenimiento de la Revolución Industrial y con el surgimiento de las fábricas que comenzó una nueva relación con el tiempo. Casi todos los aspectos de la vida diaria fueron influenciados de alguna manera.

La productividad, en consecuencia, se convirtió en cuántos artículos podíamos fabricar en una determinada unidad de tiempo. Con esto, la agitación, el ajetreo, el estrés relacionado con el trabajo y el agotamiento impregnaron gradualmente nuestra vida personal y familiar. Se creó un nuevo arquetipo: para ser más productivos necesitamos hacer más trabajo, lo que significa dedicar más tiempo.

Ahora parece que nunca podemos desprendernos de un reloj y un calendario que dictan lo que debemos hacer durante nuestros días, en lo social, lo profesional y lo personal. Nuestra vida moderna parece empujarnos a trabajar cada vez más horas, en lo que parece ser un ciclo vicioso sin límites. Además, generalmente nos comprometemos demasiado, para luego no cumplir con nuestros compromisos de manera cabal. Lo que es peor, parece que sacrificamos nuestra salud, las relaciones con nuestros seres queridos y renunciamos a nuestros sueños, porque todo eso “puede esperar”.

El objetivo en la Era Exponencial es impulsar la productividad mediante el aprendizaje de estrategias y el desarrollo de una mentalidad y hábitos para administrar de manera inteligente y eficaz nuestras tareas y nuestra energía, no nuestro tiempo. El enfoque disciplinado es el hábito productivo que todos necesitamos; “trabajando de forma inteligente” en lugar de “trabajando duro”.

Mi razonamiento es que en las organizaciones de hoy los trabajadores son más autónomos, con habilidades socioemocionales más desarrolladas, con agudeza de pensamiento crítico, hiperconectados, innovadores, habilidosos con la tecnología digital y con mayores expectativas sociales y culturales. Asimismo, sus roles y responsabilidades tienden a ser más fluidos dentro de la organización.

Dado esto, la productividad parece basarse ahora en un funcionamiento cognitivo aún más especializado, y en el trabajo en equipo y la colaboración. Necesitamos adoptar una visión más orgánica de la productividad para los procesos de creación de valor en los ecosistemas empresariales. Antes de intentar mejorar la productividad, debemos tener en cuenta las diferentes capacidades en su definición y, posteriormente, crear métricas adecuadas. Este es el camino que sugiero en la jornada hacia una productividad sostenible.

Rafael Jaén Williamson
Senior Advisor de Komunika Latam
Linkedin: Rafael Jaén Williamson

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