Diversidad e Inclusión Factor Clave de la Recuperación Económica

Uno de los indicadores clave para analizar las condiciones de desarrollo de un país es el nivel de desigualdad, porque solo en sociedades inclusivas se genera crecimiento sostenible.

Desde la perspectiva empresarial, está comprobado que la diversidad y la inclusión generan valor al negocio, al permitir insertar dentro de la organización diferentes perspectivas que nutren la toma de decisiones, promover la creatividad y la innovación, y crear un clima de complementariedad y colaboración que suma al logro de los objetivos.

Avanzar en la mejora de los niveles de desigualdad implica que las empresas asuman un rol protagónico e inserten en sus estrategias de negocio, a la diversidad y la inclusión como pilares de su gestión tanto hacia públicos internos como externos.

Los resultados generales del estudio de diversidad e inclusión de Forbes Insights, que reúne las respuestas de más de 300 altos ejecutivos, son:

Según Deloitte, la inclusión se expresa como sentirse “seguro” para hablar sin temor a la vergüenza o represalia, y cuando las personas se sienten “empoderadas” para crecer y hacer el mejor trabajo. Estudios realizados por esta firma revelan que:

  • La diversidad de pensamiento mejora la innovación en aproximadamente un 20%. También permite a los grupos detectar riesgos reduciéndolos a un hasta en un 30%.
  • El comportamiento de los líderes puede generar hasta un 70% de diferencia entre la proporción de colaboradores que sienten altamente incluidos y la proporción de aquellos que no lo hacen.
  • Hasta el 50% de los clientes habían sido influenciados para comprar debido al gran apoyo de una organización a la igualdad, ya sea entorno de cuestiones de igualdad matrimonial, género, discapacidad, edad o cultura.

8 acciones para impulsar la diversidad e inclusión en las empresas

1. Revisar los pilares de la cultura para definir las acciones concretas que impulsen al cambio.
2. Contar con un propósito compartido que contenga diversidad e inclusión como elementos fundamentales.
3. Desarrollar competencias de liderazgo inclusivo, tanto en niveles altos como medios de la empresa
4. Incluir el proceso de cambio dentro del plan de trabajo que se reporte a nivel directivo para hacer seguimiento a los avances.
5. Evaluar el trabajo con aliados especializados que faciliten el proceso y potencien los resultados.
6. Impulsar el cambio de comportamiento rediseñando procesos y políticas empresariales.
7. Definir responsabilidad y un esquema de reconocimientos asociados a las conductas que desee modelar.
8. Lograr que la acción y comunicación de la empresa impregne de esta cultura tanto a colaboradores como clientes, proveedores y demás relacionados.