Del dicho al hecho: El valor estratégico de la comunicación

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“Hechos, no palabras” es una premisa que viene de griegos y romanos y me hace recordar por un instante a mis maestros de la secundaria y la aterradora expresión: “¡saquen una hoja!”. El momento de la verdad había llegado y allí se ponía a prueba -con hechos y no palabras- si verdaderamente habíamos estudiado. En el mundo de la comunicación la misma premisa aplica. 

Si bien la comunicación es el universo de la palabra, ésta no generará valor si no va orientada al logro de resultados, bien se trate de campañas internas de comunicación super creativas o de estrategias publicitarias millonarios para promover productos y servicios. Las ideas no son suficientes, no basta con ser creativos, no se trata de que algún video se convierta en “viral”, de mensajes impecables, de influencers de moda o de un bombardeo de stories simpáticos plagados de gif animados y emoticones.

Los seguidores, sus likes y los tentáculos de los algoritmos no son indicadores suficientes. Si mi post lo vio un gentío pero nadie compró mi producto, hay mucha palabra y poco hecho. Lo mismo ocurre si desarrollo una campaña interna genial pero los resultados de las mediciones de clima están por el piso.

El momento de la verdad

Una comunicación eficaz puede tener importantes ventajas estratégicas. Te compartimos siete premisas fundamentales para que así suceda: 

1.- Es parte de la estrategia 

La comunicación necesariamente debe acompañar los objetivos del negocio. Para ello, la formulación de la estrategia debe darse como parte del plan y no desde una visión residual.

2.- Es ante todo humana 

La organización, sus audiencias y partes interesadas son una comunidad de seres humanos. Cualquier cosa que mejore la cohesión de esa comunidad, que genere la conexión de la gente con un propósito mayor, incidirá positivamente en los resultados de la organización.

3.- Se traduce en comportamientos

El objetivo primario de la comunicación es influir en el comportamiento humano; convencer a alguien para que se genere un resultado en consecuencia. Si esto no ocurre, la comunicación solo será un accesorio; una guinda que adorna un pastel.

4.- Promueve y modela la visión y objetivos compartidos

La visión, la misión y los objetivos establecen una dirección o sentido de propósito compartido. Una comunicación clara y oportuna, así como el modelaje del liderazgo contribuyen a que los colaboradores estén en la misma página. Del mismo modo, inciden positivamente en el relacionamiento con clientes y partes interesadas.

5.- Fortalece la cultura de equipo

Una comunicación efectiva contribuye al desarrollo de una cultura de colaboración y espíritu de equipo. Alentar a los colaboradores a compartir sus opiniones e ideas de forma abierta, y estar accesibles cuando tienen comentarios, sugerencias o preocupaciones, contribuye a la generación de mejores resultados.  

6.- Incide en la satisfacción de colaboradores, clientes y partes interesadas

Una comunicación deficiente es un factor que incide en la reducción de la satisfacción del colaborador en su lugar de trabajo, de los clientes en relación a los productos y servicios que ofrece la compañía y de las partes interesadas en relación a la organización.

7.- Es medida

Lo que no se mide no mejora. Para que la comunicación tenga un valor estratégico es vital definir métricas que permitan conectar los resultados de los esfuerzos realizados con los objetivos del negocio. 

¡Saquemos una hoja! 

Ana Carrasquero
Consultora Komunika Latam
acarrasquero@komunikalatam.com
Linkedin: Ana Carrasquero